miércoles, 18 de enero de 2017

Cory Doctorow o cómo hacer desaparecer el DRM en una década


Retrato, la oficina, Clerkenwell, London (por Paula Mariel Salischiker, CC-BY)

La gestión de derechos digitales se ha convertido en la lucha personal de nuestro entrevistado de hoy. Las siglas DRM (Digital Rights Management) son denominadas por sus detractores como Digital Restrictions Management debido a que más que proporcionarnos derechos nos los restan. O, al menos, eso es lo que opinan desde la Electronic Frontier Foundation (EFF), la organización sin ánimo de lucro que defiende las libertades civiles en el mundo digital.

Las empresas que usan DRM en sus productos restringen la manera en que los usuarios podemos utilizarlos. Es ahí donde se produce el conflicto y nace la lucha. Uno de los principios de Lektu es evitar los sistemas restrictivos que impone.

El DRM es cualquier tecnología que esté incorporada en un producto o servicio electrónico con el objetivo de limitar su uso después de la compra
El DRM es cualquier tecnología que esté incorporada en un producto o servicio electrónico con el objetivo de limitar su uso después de la compra. Está diseñado para evitar que los clientes utilicen la tecnología de una manera que no se corresponda con los intereses económicos de un proveedor de contenido o fabricante de dispositivos.

Muchas empresas afirman que el DRM es necesario para luchar contra la violación de los derechos de autor en línea y para mantener a los consumidores a salvo de los virus. Pero no hay evidencia de que el DRM ayude a combatir ninguna de las dos cuestiones. Lo que sí es cierto es que debilita la competencia y restringe la innovación.

Desde un punto de vista práctico, el adquirir un contenido protegido con DRM supone que el comprador no puede disponer con libertad del mismo. En el caso de productos digitales, se le impide instalarlo en los dispositivos que elija, a veces tiene limitado el número de visualizaciones o descargas, e incluso el contenido adquirido puede desaparecer si el proveedor decide revocar la licencia.

Si enfocamos el problema desde el ámbito de la privacidad, los sistemas con DRM suponen una intrusión en la del usuario, ya que el control de acceso revela datos como cuándo estoy accediendo a él o cuántas veces lo hago.

Todos los sistemas con DRM tienen una cosa en común: dan a las empresas el control de cosas que nosotros, los propietarios, deberíamos controlar. Por ejemplo, no podríamos hacer una copia de un DVD que hemos comprado en nuestro reproductor multimedia portátil.

Incluso si encontramos una forma de eludir el DRM y liberarnos de estas restricciones, la Directiva Europea sobre derechos de autor en la sociedad de la información lo hace ilegal. Esta Directiva y leyes similares ayudan a preservar los modelos empresariales de estas compañías, por ejemplo, limitando el derecho a la copia privada, en un mundo donde casi todos tenemos múltiples dispositivos de comunicación. 

Cory Doctorow (craphound.com) es autor de libros de ciencia ficción, activista, periodista y blogger. Es el co-editor del famosísimo blog Boing Boing (boingboing.net) y el autor de la novela gráfica “In real life”. También se atreve con la no ficción en “Information doesn’t want to be free” y ha escrito novelas tanto para jóvenes (“Homeland”, “Pirate Cinema” ó “Little Brother”) como para adultos, con títulos como “Rapture of the nerds” y “Makers”. Trabaja con la Electronic Frontier Foundation y fue co-fundador del UK Open Rights Group. Aunque nació en Canadá, ahora vive en Los Ángeles. En el momento de contestar a nuestras preguntas se dirige a Davos a explicar las posibilidades de una vida sin DRM en el Foro Económico Mundial.

Retrato, Borderlands Books, San Francisco, CA (Alex Schoenfeldt Photography, CC-BY)

Usted trabajó para la EFF durante cuatro años como Coordinador de Asuntos Europeos. Ahora vuelve a unirse a la organización para erradicar el DRM. ¿Cómo lucha la EFF contra el DRM? ¿Cuáles son las acciones que se están realizando internacionalmente? ¿Hay alguna concreta en Europa?

La EFF tiene un enfoque multifacético para la lucha contra la DRM, inspirado en la idea de Lawrence Lessig de que "cuatro factores" regulan nuestra sociedad:

Código
Estamos trabajando para desactivar un proyecto sobre el DRM actualmente en curso en la W3C, que se llama EME (Encrypted Media Extensions); hemos contado con un amplio apoyo de instituciones de la UE en este ámbito, incluidas las Universidades de Eindhoven y Oxford, el Real Instituto Nacional de Personas Ciegas del Reino Unido, la Biblioteca Nacional de Alemania y Braillenet en Francia.

Legal
Hemos demandado al gobierno de los Estados Unidos para invalidar la sección 1201 de la DMCA, que da un estatus especial al DRM, lo que hace ilegal saltárselo incluso por motivos legales (incluyendo la interoperabilidad, los derechos de copia privada, uso justo / acuerdo justo). El Representante para el Comercio de Estados Unidos ha presionado a los socios comerciales de Estados Unidos (incluyendo a la UE) para que adopten versiones de esta ley como obligaciones bilaterales. Una victoria en Estados Unidos ayudará a estos países a deshacerse de sus propias leyes.

Normas
Tenemos varias campañas en marcha para ayudar a la gente a entender los riesgos de permitir que sus bienes sean “colonizados” por el DRM, el cual da a los fabricantes y titulares de derechos un veto perpetuo sobre la manera en que los ciudadanos usan sus propiedades. Tenemos un proyecto en curso para crear un "Catálogo de Dispositivos Perdidos" que ilustre el tipo de herramientas legítimas que deberíamos tener, pero que no tenemos, debido al DRM.

Mercados
Estamos pidiendo a las agencias de protección al consumidor en los Estados Unidos y en otros lugares que exijan un etiquetado justo de los productos sin DRM. También he estado presentando el caso a inversores y emprendedores: hay oportunidades reales de mercado si se rompe el DRM (estoy de camino a Davos esta semana para discutir esto en el Foro Económico Mundial).


¿Qué es el proyecto Apollo 1201?
Apollo 1201 es un proyecto que pretende acabar con el DRM en el mundo en una década

Es un proyecto para eliminar el DRM en el mundo en una década aproximadamente. La misión Apolo consistió en el lanzamiento de una nave espacial a la Luna por parte de Estados Unidos, un proyecto de una década de duración para llevar a los humanos allí. Este es nuestro “moonshot”, nuestro reto: restaurar el derecho a configurar y utilizar nuestros bienes de la manera que mejor nos convenga, en una década.


Nadie se despierta por la mañana y dice: ¡Ojalá hubiera una manera de hacer menos cosas con mis libros! ¡Espero que pueda encontrar un libro que esté bloqueado para comprarme hoy!
La EFF ha solicitado a la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos que estudie la posibilidad de hacer obligatoria la identificación de los productos con DRM por parte de las tiendas online. De esta forma los clientes estarían informados sobre que el producto que se dispone a comprar lleva DRM. ¿Detectan ustedes desconocimiento por parte del "gran público" sobre qué es el DRM?

Por lo general no son conscientes del DRM, pero algunos grupos de usuarios (por ejemplo, los jugadores de videojuegos, y también los ávidos lectores de libros electrónicos) son muy conscientes del DRM, y no les gusta. 

No hay mercado para el DRM. Nadie se despierta por la mañana y dice: "¡Ojalá hubiera una manera de hacer menos cosas con mis libros! ¡Espero que pueda encontrar un libro que esté bloqueado para comprarme hoy!"

El etiquetado no es suficiente, y tampoco lo es la educación, pero no podemos hacer progresos sin ambos.

Foto por NK Guy

En el año 2013, 27 organizaciones, incluyendo la EFF, se unieron para solicitar a la W3C que no admitiese bajo su paraguas ningún estándar que supusiese el uso de DRM, como el EME. ¿En qué estado se encuentra este debate?

La coalición ha crecido a más de 40 organizaciones que son miembros de la W3C. Estamos esperando a que se convoque la próxima votación, y cuando suceda, tendremos grupos de derechos de los discapacitados del Real Instituto Nacional para los Ciegos, startups de criptomonedas, proveedores de seguridad, fabricantes de navegadores y grupos de interés público, todos unidos para rechazar la publicación de EME como un estándar de la W3C, a menos que a los miembros se les requiera no utilizar leyes como la DMCA para evitar que la gente se salte el DRM con fines legítimos.

La agenda de la votación -y lo que suceda cuando todos los miembros se presenten- depende del jefe ejecutivo de la W3C, Jeff Jaffe (CEO) y del inventor de la web Tim Berners-Lee. Ambos se han comprometido públicamente a hacer que el DRM para la web sea más fácil, y, por lo tanto, no han hecho hasta ahora mucho para ayudarnos.

Esperamos que la presión pública y privada les lleve a hacer lo correcto para la “web abierta”, personas con discapacidades sensoriales, investigadores de seguridad y negocios innovadores.


Recientemente hemos visto cómo empresas como Philips o HP hacían inoperables dispositivos de otros fabricantes que antes sí eran compatibles. ¿Qué nuevos retos cree que traerá el futuro? ¿Será el Internet de las Cosas el nuevo campo de batalla?

Absolutamente: debido a que las leyes internacionales prohíben romper el DRM, incluso con fines legítimos, todo el que hace un dispositivo con software dentro tiene el incentivo de usar el DRM para obligar a sus clientes a actuar de manera que maximice sus ganancias.

El DRM es una herramienta para transformar las preferencias de las empresas en derechos
Las empresas siempre tienen una mezcla de intereses comerciales (como el deseo de que los clientes compren bombillas o tinta del proveedor original y no alternativas más baratas de otros) y derechos legales (como el derecho de impedir que la gente gane dinero con sus derechos de autor sin una licencia). El DRM es una herramienta para transformar las preferencias en derechos: simplemente diseña tu producto de forma que usarlo de una manera que no te dé beneficios económicos requiera romper el DRM.

Es por eso que estamos viendo DRM en termostatos, automóviles, tractores y bombas de insulina.



Lali Rico



Foto por Benj Mako Hill

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